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PIDE LA SECRETARÍA DE SALUD NO DISCRIMINAR A LOS ADULTOS MAYORES.

Jul 22, 2020

“El incremento en la expectativa de vida sigue su curso y va a seguir fortaleciéndose” comentó la Maestra en Salud Pública Mónica Adriana Montante Rodríguez del Programa de Envejecimiento de los Servicios de Salud de San Luis Potosí.

Manifestó además que a menudo escuchamos sobre temas de gerontología y mejorar la calidad de vida, al igual que visualizamos constantemente la exclusión social o la terminología mal empleada para referirnos al envejecimiento, a la vejez y a las personas adultas mayores.

Al abordar el tema de la discriminación para este sector poblacional fue muy clara al manifestar que se les excluye de una sociedad de la que son participes: “se les trata como niños, e incluso se afirma que volvieron a ser infantes sin ser conscientes que ese pensamiento es discriminatorio y edadista a medida que se incrementa la pirámide poblacional por la población adulta mayor estos temas van también al alza”.

“La discriminación puede ejercerse de manera directa e indirecta y debemos evitar dañar a nuestros adultos mayores. La discriminación directa es cuando se utiliza la violencia física, arrebatos, empujones, pellizcos, abandono físico aún por los mismos familiares o cuidadores; y la indirecta, que es cuando se emplea la violencia moral en forma de segregación, indiferencia, aislamiento, desprecio, insultos y desamparo.”, puntualizó la especialista.

La titular del Programa de Envejecimiento de los Servicios de Salud, dio a conocer que según información de la Organización Mundial de la Salud el edadismo es discriminar a una persona por su edad, creando efectos negativos sobre la persona que afecta a la autoestima directamente.

“Discriminar por edad implica prejuicios sin conocer a la persona, sin entender sus habilidades relativamente preservadas y sin considerar su historia de vida. Su principal característica son los estereotipos llamados `estereotipos por edad´ y las consecuencias causan efecto en la salud psico-emocional de las personas adultas mayores generando efectos negativos en la autoestima y en el autoconcepto, por lo que la discriminación por edad se considera un tipo de maltrato”.

“La discriminación por edad encierra una percepción negativa de los mayores y la vejez, y de ella se derivan actitudes y prácticas improcedentes con estas personas como el considerarlas una carga social, el tomar decisiones por ellas o el dificultar su acceso a bienes o servicios básicos”.

Mónica Adriana Montante Rodríguez indicó además que la sociedad debe mostrar más sensibilidad hacia los intereses y necesidades de las personas adultas mayores, pues el envejecimiento activo ha de ser un proceso al alcance de todos los mayores para mejorar su calidad de vida.

“Constantemente tenemos contacto con personas de diferentes generaciones en nuestro día a día, por lo que sería importante visualizar y observar los diferentes roles que cada persona juega, sobretodo cuando de adultos mayores se trata, porque siempre es importante tener presente y valorar que ellos anteriormente eran considerados como los principales agentes del saber de la sociedad y por respeto y cariño debemos incluirlos  en las actividades familiares y sociales, platicar con ellos, todo con el fin de que ellos se sientan amados y útiles”, puntualizó.

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