FATIGA POR COMPASIÓN EN TIEMPOS DE COVID-19

“El síndrome de desgaste por empatía o fatiga por compasión, se describe como un conjunto de síntomas emocionales asociados a la exposición del sufrimiento constante y la muerte de personas”, informó el Jefe del Departamento de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de San Luis Potosí, Psicólogo Daniel Tonatiu Casas Rosales.

El funcionario estatal indicó además que el desgaste por empatía o fatiga por compasión es un concepto que se relaciona con el costo del cuidado que refiere “un sentimiento de profunda empatía y pena por alguien que está sufriendo, este sentimiento, a su vez, va acompañado de un deseo muy fuerte de aliviar el dolor o eliminar la causa que lo esté provocando”, por lo que éste padecimiento es posible se presente en situaciones de emergencia como guerras o contingencias sanitarias:

“Inclusive en el personal de salud que se enfrenta al dolor físico humano, al dolor emocional del paciente y al dolor de la familia ante la pérdida (el duelo); esto, aunado con frecuencia a jornadas extensas de trabajo en este tipo de situaciones, por lo que en lo correspondiente a nuestra actualidad ante esta emergencia sanitaria por COVID-19 en que el distanciamiento del personal de salud con sus propias familias puede producir un síndrome mucho más profundo”, precisó.

El Jefe del Departamento de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de San Luis Potosí indicó además que el síndrome de desgaste por empatía o fatiga por compasión es muy común que se presente en profesionales que brindan ayuda como: auxiliares de enfermería, médicos, enfermeros, psicólogos, bomberos, paramédicos y trabajadores sociales.

“La fatiga por compasión se relaciona con síntomas psicológicos como el miedo, la culpa por no poder ayudar o salvar a los pacientes, la ansiedad, el estrés, la desesperanza, el desinterés, la falta de atención y la anhedonia, entre otros”.

“Entre algunos de los síntomas fisiológicos y somáticos que reflejan su presencia se encuentran el agotamiento, la falta de energía, el insomnio; el dolor muscular, de espalda y de cabeza, los problemas gastrointestinales y algunas alteraciones en el área social, familiar y laboral”.

Daniel Tonatiu Casas Rosales fue enfático en señalar que dado que estos sentimientos o conductas reducen la capacidad de dar apoyo a las personas que lo requieren y de ayudar a paliar su sufrimiento, por lo que emitió algunos consejos para poder superar ese malestar:

“Algunas recomendaciones para el personal de primera línea de batalla ante el COVID-19 son que reconozcan las cosas que no pueden cambiar y conozcan sus limitantes; que coloquen cada cosa en su lugar, es decir que eviten las situaciones estresantes y que deje las cosas del trabajo en el trabajo y los problemas de casa en casa.

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