El transporte público de la Zona Metropolitana de San Luis Potosí obtuvo una calificación de 48.6 puntos sobre 100 en la Radiografía de Transporte Público para Ciudades Mexicanas (RTPM) 2025, realizada por el Centro Mario Molina. Esta evaluación, considerada de desempeño “medio”, posiciona a la capital potosina en el noveno lugar entre las 17 zonas metropolitanas estudiadas y confirma que el sistema enfrenta limitaciones que requieren intervenciones profundas para alcanzar estándares más altos.
El informe muestra un sistema con marcadas diferencias entre sus fortalezas y debilidades. La Accesibilidad registró apenas 1.09 puntos, el puntaje más bajo del país, evidencia de las dificultades físicas, urbanas y operativas que afrontan los usuarios para acceder al servicio. En contraste, la Digitalización alcanzó 66.6 puntos y fue la única categoría calificada como “óptima”, destacando avances en herramientas tecnológicas enfocadas en la operación, el monitoreo y la información al pasajero.
Las áreas de Sostenibilidad, con 26.2 puntos, y Eficiencia, con 32.8 puntos, fueron identificadas como rezagos críticos, al mostrar deficiencias tanto en el impacto ambiental del sistema como en su capacidad para responder adecuadamente a la demanda. Estos resultados indican que el transporte público potosino aún no opera como un sistema moderno, integrado y sustentable.
Por otro lado, San Luis Potosí obtuvo calificaciones intermedias y ligeramente superiores al promedio nacional en Seguridad y Experiencia de Viaje (63.8 puntos), Institucionalidad y Gestión (62.7 puntos) y Equidad (54 puntos). Aunque no destacan como excelentes, estos rubros señalan que existen bases administrativas y operativas sobre las cuales es posible impulsar mejoras, especialmente en percepción de seguridad, organización interna y acceso equitativo.
En conjunto, el análisis del Centro Mario Molina describe un sistema de transporte con avances en materia tecnológica y con áreas de oportunidad claramente definidas, pero limitado por problemáticas estructurales que afectan su accesibilidad y eficiencia. La transformación del servicio en la zona metropolitana dependerá de atender de manera prioritaria estos rezagos, sin descuidar los aspectos en los que ya se observa progreso.

